¿Dónde está mi tribu?

El pasado sábado coincidieron en tres acontecimientos extraordinarios. El principal era yo, pero los otros dos fueron el desfile del orgullo gay y el de .

Las calles estaban abarrotadas y dado que mi visita se mantuvo en secreto he de suponer que el motivo eran los otros dos eventos. Aunque a simple vista pudieran parecer muy distintos si que tienen algo en común: La aparente necesidad de disfrazarse, de cambiar el aspecto exterior para la ocasión e integrarse mejor en la multitud. Por supuesto habrá un porcentaje de individuos en ambos grupos que simplemente se pusieron lo que llevan habitualmente pero dudo que sea representativo. Dejemos a un lado la caravana polícroma para otros blogs y centrémonos en la monócroma que me interesa mas.

imageNo hace mucho tiempo las calles de mi ciudad natal eran un hervidero de tribus urbanas. Estaban los punkis, los rockers, los heavies, los mods, los modernos y un largo etcétera de variantes. Cada uno tenía sus calles, sus bares, , su ambiente, su dialecto y por regla general convivían pacíficamente. Pero sobre todo tenían su código de vestimenta, su uniforme. Importado del extranjero normalmente años después de que pasara de moda en sus lugares de origen y desprovisto en la aduana de su filosofía, de las raíces sociólogicas que lo habían originado.

Pero allí estaban. Y era hermoso aunque no lo pretendieran. Y divertido aunque no lo supieran. Y variado.

Pero un buen dia que no consigo fijar, hacia finales de los noventa, las tribus habían desaparecido como si de dinosaurios se tratara, en parte engullidos por las modas, por las marcas, por una corriente hegemónica de mediocridad. Seguían viéndose individuos aislados pero el sentido de grupo, de comunidad, ya no estaba allí.

Al igual que las gitanas que te vendían claveles fueron reemplazadas de la noche a la mañana por chinas con diademas de plástico fluorescente, así un buen dia me di cuenta: ¿Dónde están las tribus? ¿Habían dejado de existir de forma tan repentina como me lo parecía a mi? ¿Ninguna había sobrevivido y sido declarada vencedora? ¿O simplemente se habían dispersado y disuelto en la aburrida multitud?

El sábado me acordé de las tribus cuando veía la marea dirigiéndose al lugar del de , todos de luto riguroso y con el anagrama del grupo o diversa parafernalia relacionada.

Pero no es lo mismo. En absoluto. Entonces se mostraba tu postura frente a la vida, a la realidad, pero estas multitudes mostraban públicamente su adhesión a esta banda en particular, al producto, a la marca, por si no fuera evidente por el mero hecho de asistir al . Básicamente es igual que los que se ponen una camiseta del Betis cuando van a ver el equipo jugar.

Y no es que lo critique. Yo mismo tengo un par de camisetas de ésas. Pero me parece raro. Y en el fondo quizás ésa sea el propósito: Mostrar que en el fondo, aunque estés rodeado de vestimentas similares en el estadio, eres distinto a los que están fuera.

Aunque te haya costado 200 euros demostrarlo.

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Anoche asistí a la actuación en el de del Amores Grup de Percussió, que estuvo dividida en dos partes, una primera compuesta por el Okho de Iannis Xenakis y el Zodiaco (Trieskreis) de Stockhausen, y una segunda parte dedicada a obras de Zappa.

No soy ni mucho menos un experto en Xenakis y Stockhausen, pero se lo que me gusta, y al contrario de lo que esperaba esta primera parte resultó ser la  mas interesante (y por momentos apasionante) de la velada. Ignoro a qué se debió el cambio de orden en la interpretación, pero la decisión de acabar la primera parte con el Zodíaco fue afortunada. La potente obra de Xanakis parece mucho mas adecuada para abrir el recital mientras que la delicada y onírica obra de Stockhausen parecía pedir a gritos tu inclusión al final de la primera parte.

Mención especial para la escenografía. No solo por la sobria iluminación zenital sino por la disposición de los intérpretes en escena, con pausados y bien medidos cambios de instrumentos. Ignoro hasta qué punto el propio Stockhausen, tan celoso del control sobre su obra, los indicaba en la partitura, pero se integraban perfectamente en la actuación del Amores Grup.

Solo por esta primera parte hubiera merecido la pena asistir al , pero lo que a priori atraía mi atención era la interpretación de la Suite Zappa, que ocupaba toda la segunda parte, y para la cual se unió un segundo trío al original. Y aquí empiezan mis reservas.

A fin de cuentas toda versión implica tomar una serie de decisiones artísticas que fundamentalmente se centran en el nivel de respeto a la obra original. La propuesta que prometía el Grup parecía ser transgresora pero en mi opinión se quedó a medio camino al incluir instrumentos electrificados como una guitarra o un vibráfono sintetizado (no se realmente como llamarlo). Parecían chirriar dentro del conjunto como una solución fácil a un complejo problema de arreglo musical y parecían “traicionar” la propuesta original.

Pero sobre todo, lo que mas eché en falta en esta segunda parte y que me parece fundamental en la obra zappiana, fue la absoluta carencia de sentido del humor, que puede transmitirse con algo tan simple como la sensación de que los artistas se están divirtiendo en el escenario, y nunca dieron esa impresión salvo momentos puntuales como el solo de Jesús Salvador “Chapi” en Inca Roads (El momento cumbre sin duda). Quizás fue cierta falta de confianza al aumentar el número de intérpretes pero el resultado fue para mi gusto excesivamente rígido y académico. Precisamente ese factor fundamental en la primera parte parecía convertirse en un lastre en la segunda.

A la salida me preguntaba si al igual que la primera parte me había impactado y abierto los oidos a nuevas experiencias musicales, alguien sin experiencia previa en la de Zappa habría captado los matices inherentes a su a partir del de anoche.

No quisiera dar la impresión de que fue un fallido. Ni mucho menos. Disfruté mucho en la primera parte, y bastante en la segunda, pero en este caso tuve yo que aportar parte de mis experiencias y gustos para apreciar la experiencia. Como decía mas arriba, todo se reduce a determinadas decisiones a la hora de abordar un reto. Yo hubiera tomado otras pero, admitámoslo, nadie pagaría por verme a mi.

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El próximo dia 7 de Abril, dentro del Ciclo de Contemporánea, está prevista la actuación en el de del Amores Grup de Percussió, formación valenciana formada en 1989, que interpretará el siguiente programa:

amores01[1] I
Tierkreis (Zodiaco) (1974–75), de Karlheinz Stockhausen
Okho (1989), de Iannis Xenakis
II
Suite Zappa
Black Page
Inca Roads
Echidna’s Arf (Of You)

La Suite Zappa ha sido arreglada por Jesús Salvador “Chapi”, miembro del Amores Grup, y ha tenido la gentileza de mandarme unos comentarios sobre la selección zappiana:

[Zappa] Fué uno de los compositores primeros en romper las barreras entre , jazz y clásica, emblemático del siglo XX. En 1991 fué elegido para ser uno de los cuatro compositores del Festival de Frankfurt de 1992 junto a John Cage, Karlheinz Stockhausen y Alexander Knaifel. El Ensemble Modern se interesó en tocar su , siendo está parte de su continuidad conceptual.

Zappa decidió profundizar en la de Varèse después de escuchar Octandres, e IONISATION, la primera obra escrita para percusión, así que nosotros desde el grupo de percusión hemos querido rendirle tributo profundizando en su obra arreglando temas como Inca Roads, Echidnas Arf, o The Black Page, (pieza originalmente escrita para batería, pero después desarrollada para ser tocada con bandas grandes, es notable su complejidad en su estructura rítmica y sus cambios drásticos de tempo) por eso nos interesa, por eso y porque Zappa es sinònimo de futuro , de modernidad y de transgresión…..también fué un gran defensor de la libertad de expresión.

El programa completo del ciclo puede consultarse aquí, pero no os confundáis con las notas de este en cuestión: Zappa nunca conoció a Varèse. Lo mas cerca que llegó a estar fue una conversación telefónica con su esposa…

Pienso asistir al de , pero el dia 6 de Abril también actúan en .

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