Contact en el Porton del Jazz

Si la edición del Portón del que finalizó anoche hubiera tenido un lema sin duda hubiera sido . Prescindamos de Mezzoforte que me destroza la teoría y centrémonos en las 2/3 partes del Portón. La semana pasada Kurt Elling vino a presentarnos su disco Dedicated to You, homenaje al clásico de Coltrane y Hartman de 1963, y anoche llegó Contact, la banda de David Liebman, probablemente el alumno mas aventajado de Coltrane.

Por supuesto Contact es mucho mas. Cualquiera de sus componentes ( a la guitarra, Marc Copland al piano, Drew Gress al contrabajo y Billy Hart en la batería, además de Liebman al saxo) hubieran podido ser cabeza de cartel de cualquier otro en solitario, pero venían a presentar su disco Contact Five on One, grabado en Enero de este año.

Decía antes que Contact es la banda de David Liebman. Muchos no estarán de acuerdo con tal afirmación, entre ellos los mismos artistas, pero lo que pretendo decir es que al menos anoche todos parecieron cederle el protagonismo. A pesar de su movilidad reducida se levantaba de su silla, sentía cada pasaje, cada nota, de sus compañeros.

Dada la promiscuidad musical habitual en el , todos los miembros han trabajado con otros musicos y entre ellos en diversas combinaciones, y aunque han tocado todos los palos se sienten mas a gusto en la senda del free , secciones comunes reducidas a la mínima expresión, con libertad total para las improvisaciones en escalas más que en acordes y ritmos generalmente sincopados. Resumiendo, si puedes tatarearla no es free .

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No llevé la cuenta pero creo que interpretaron prácticamente de forma íntegra y exclusiva su album que por cierto dijeron estaba disponible en alguna parte del recinto pero que yo no vi por ninguna parte. Una pena porque no es de los fáciles de encontrar. Por si os interesa lo he encontrado aquí online.

No es fácil escribir una crónica de lo que oímos anoche, y tampoco soy un experto en esta variante del . Depende en gran manera de tu predisposición, de tu estado de ánimo, de tus ideas preconcebidas. ¿Disfruté con el ? Desde luego, como pareció hacerlo el numeroso público que se congregó, pero seguro que cada uno de una forma distinta. En lo que todos podemos estar de acuerdo es que presenciamos algo único, distinto, y lo escuchamos con el respeto que merecía la ocasión.

Lástima que parte del público que se dispersó por los jardines y gradas superiores se dedicara a socializar y a hablar con sus amigos como si fuera un cine de verano, con una tremenda falta de respeto a los artistas y al resto de los asistentes. Quizás haya que pensar alguna medida para el futuro.

Punto final para una de las mejores ediciones del Portón del Jazz. Es difícil abarcar tanto y tan intensamente en tan solo tres actuaciones pero lo han conseguido. Sin embargo no habría que caer en la tentación de dejarlo como está. Tres espectáculos a duras penas alcanza el mínimo para convertirse en referencia del en Andalucía y la crisis no pueder ser excusa eternamente.

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Olvídense del solo de guitarra mas espectacular, o de la elegancia del piano, o del rítmico batir de una batería. No hay en el mundo instrumento mas hermoso que la voz humana. Hay algo primitivo, atávico, en las sensaciones que provoca y en la reacción que produce al escucharla, y si la persona que la domina, la modula y transmite es alguien como Kurt Elling ese instrumento, la voz, puede inmovilizarte en tu asiento al tiempo que paradójicamente te transporta adónde y cómo quiere.

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Mezzoforte en el Porton del Jazz

Cuando un Festival lleva tantos años ya con una estructura y una calidad tan asentadas resulta arriesgado cambiarlas, y en esta ocasión, debido a la crisis, la organización del Portón del tuvo que decidir entre reducir la una o la otra. Afortunadamente se sacrificó la estructura y los cuatro conciertos habituales han pasado a ser tres. Quizá el mismo término de “Festival” empieza a quedarse un tanto grande. Pero es lo que hay y hay que felicitar a la organización por haber hecho los recortes necesarios para que el Portón siga teniendo la personalidad que se ha labrado a través de los años.

Ayer dio inicio el Portón en su edición número catorce con la actuación de Mezzoforte. La calurosa noche se prestaba a salir a la calle y el público, al principio reticente, terminó abarrotando prácticamente el recinto para escuchar a la banda islandesa de funk-.

Con todo el aspecto de haber dejado a sus mujeres y niños en cualquier hotel de la costa y al borde de la deshidratación los integrantes se plantaron en el escenario y comenzarón su actuación de forma paradójicamente algo fría. No es Mezzoforte una banda que busque nuevos caminos musicales. Su propuesta es simple y divertida. Una música fácil de digerir incluso por los estómagos menos habituados a estos sonidos y con la técnica adecuada para interpretar lo que les gusta.

Es lo único que exijo de estos conciertos. Se presupone que todos los participantes disfrutan de lo que están haciendo, pero la diferencia estriba en transmitir ese goce y que llegue al público. No todos lo consiguen. Y durante aproximadamente media hora Mezzoforte parecía incómodo sobre el escenario, probablemente debido al calor. Incluso alguno de los integrantes abandonó el escenario y subió las escaleras para acercarse al bar, viendo que el suministro de agua no llegaba con la rapidez con la que la engullía.

Lo de la unión músico-público es mas fácil de sentir que de explicar. hay que romper esa muro ficticio que se forma entre ambos y por motivos que no siempre tienen fácil explicación. Por tanto no me molestaré en explicarlo, pero la cuestión es que en algún momento el muro hizo puf y desapareció. Y ahí empezó el de verdad.

Da igual lo simple de la propuesta que traían, o que todos los temas que fueron desgranando sonaran idénticos. La cuestión es que comenzaron a sentirse muy a gusto en el escenario y el sentimiento se contagió al respetable, dando como resultado un muy divertido y entretenido que entretuvo al entregado público durante todo el resto de la actuación. Con la que está cayendo poco más se puede pedir.

A destacar entre la aceptable técnica de todos los integrantes de la banda el batería Gulli Briem, que en un momento dado se soltó la melena y rompió la excesivamente académica actuación con uno de los mejores solos que recuerdo en mucho tiempo.

En la parte negativa, no es aceptable que en una noche tan calurosa mucha de las bebidas se agoten nada mas comenzar el espectáculo. Es éste un problema que tradicionalmente se ha dado en el Portón en el inicio de cada edición y que suele ser resuelto para las siguientes actuaciones. Esperemos que sea así también esta vez.

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