El mito griego de Pigmalión, en el que un escultor termina rendidamente enamorado de una de sus obras, se presta maravillosamente a todo tipo de variantes en todas las disciplinas artísticas. El cuento de Collodi “Pinocho” (1881) es un buen… Sigue leyendo
El 5 de Abril de 1965 el Oscar a la mejor película extranjera se lo llevó Ayer, Hoy y Mañana (Ieri, oggi, domani, 1963), de Vittorio de Sica, pero el Oscar a la mejor película fué para My Fair Lady (1964) de George Cukor. Entre otros nominados en ésta y otras categorías estaban Mary
Poppins de Robert Stevenson, Qué Noche la de Aquel Dia (A Hard Day’s Night) de Richard Lester, La Pantera Rosa, de Blake Edwards con música de Henry Mancini, y Molly Brown, siempre a flote (The Unsinkable Molly Brown) de Charles Walters. Una impresionante cosecha de bandas sonoras.
Ésto puede explicar cómo Los Paraguas de Cherburgo (Les Parapluies de Cherbourg, 1964) de Jacques Demy, pasó desapercibida entre las demás nominadas a Mejor Película de Habla Extranjera, a pesar de haber ganado de forma aplastante la edición del Festival de Cannes del año anterior.
Para el americano medio, París es algo más que una obsesión: Es la personificación de la vieja Europa, el romanticismo, y el glamour, y el cine lo ha reflejado en numerosas ocasiones. En el cine musical evidentemente la primera película que viene a la cabeza es Un Americano en París (An American in París, 1951) pero la visión que ofrece es excesivamente idealista y filmada principalmente en estudio. Sin embargo, el París de Funny Face (Una Cara con Ángel, 1957), es el real o, al menos, lo que Hollywood consideraba la realidad de París en los cincuenta.
Stanley Donen, visitante asiduo de este blog, se llevó a todo el equipo a Francia para rodar en exteriores, y contó con el apoyo decidido de Audrey Hepburn, que no quería separarse de su marido de entonces Mel Ferrer y que también se encontraba en esa época trabajando en la Ciudad de la Luz. La utilización de exteriores estaba de moda tras el éxito de On The Town unos años antes pero en esta ocasión la decisión disparó el presupuesto, no sólo por la distancia, sino porque durante todo el rodaje no paró prácticamente de llover.