Anoche asistí al concierto de la mal llamada Scott Henderson Jazz Band, y digo mal llamada porque realmente es el Scott Henderson Trio, que lleva lo que va de Julio por España e Italia, antes de dar el salto e iniciar una mini gira por Brasil. El trio está compuesto, además de Henderson, por John Humphrey al bajo y Alan Hertz a la batería, y anoche dieron una muestra muy convincente de su música.
El concierto es el primero del Portón del Jazz de este año, un evento que lleva la friolera de 17 años funcionando, y que comenzó como unas reuniones de unos cuantos músicos locales en las noches de verano del pueblo.
El recinto, la finca El Portón, es una antigua finca con una casona que se dedica a exposiciones y unos jardines espectaculares que conozco bien porque en ellos estuve trabajando hace años. En la parte trasera, en una ladera se construyó un escenario a la manera de los anfiteatros romanos. Todo el conjunto es un sitio ideal para conciertos al aire libre en las calurosas noches estivales y me evoca el agradable ambiente de los antiguos cines de verano que espero no pierda.
Saludé a Toñi, que ha participado en este blog y a la que no conocía, y pagué la muy razonable entrada de 10 euros mientras un amigo pianista me presentaba al interesante mundillo musical alhaurino.
Cuando salió Henderson con su guitarra hecha a medida aún en su funda, uno de los rockeros recién conocidos auguró: Tiene melena… Debe ser bueno.
Aunque no tan conocida, por ejemplo, como Woodstock, la película Message to Love es mucho mas interesante desde un punto de vista cinematográfico y documental. Al igual que Let It Be, su interés radica en el reflejo fiel pero sincero del fin de una época. Un resultado que su director, Murray Lerner, un especialista en este tipo de producciones, probablemente no tenía previsto, pero que supo integrar adecuadamente en su película.