En 1931 , junto a su hermana y entonces pareja artística Adele, estrenó en Broadway una obra llamada The Band Wagon. Poco después pasaría al y se convertiría en estrella, pero a mediados de los 50 su carrera se había estancado, o al menos éso creía él. Habían llegado nuevos bailarines con nuevas y revolucionarias coreografías y formas de entender el baile, y él parecía haberse convertido en una vieja gloria.

Por eso quiso interpretar el guión que le presentaron y Betty Comden acerca de una estrella de baile que había conocido tiempos mejores. Pagaron una pequeña fortuna para adquirir los derechos de The Band Wagon para acabar cambiando la historia completamente y dejar sólo el título y tres números musicales del original. En España ni siquiera éso porque el título se cambió por Melodías de Broadway 1955.

Dancing In The Dark era una de las canciones que se mantuvieron. Su pareja de baile fue Cyd Charisse que interpreta a una estrella de la danza clásica con la que tiene que trabajar Astaire a regañadientes, obligado por el productor. Sus distintos conceptos del baile da pie a varias de las mejores escenas de la película, y la mezcla entre sus vidas reales y los personajes que interpretan son bastante autobiográficos, incluyendo por ejemplo los problemas que tiene Astaire para bailar con alguien tan alto como Charysse. Observad en la escena que ella no lleva tacones, cosa poco habitual en la época, para estar “a la altura” de Astaire.

Es ésta a mi gusto una de las mejores escenas de la historia del . No solo por la maravillosa partitura de Arthur Schwartz sino por la increible perfección de todos y cada uno de los movimientos que ejecutan de forma natural los bailarines. La cámara se limita a alejarse y no estorbar, como temerosa de romper el momento mágico que se estaba produciendo frente a su objetivo. Me emociona especialmente como inician el baile, de forma sutil e independiente, y como acaba en el carruaje, y como Astaire domina de forma magistral los contrapesos para poder interactuar con alguien de la altura y peso de Charysse.

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Cheek to Cheek (Top Hat)

Hacía tiempo que quería iniciar una serie de artículos sobre las escenas del musical que mas adoro, y una pequeña nota de mi querida amiga Ana en su blog Sin Sentido Aparente me ha dado el empujón que necesitaba. Empezamos.

A principios de la década de los 30 la se encontraba en serios apuros financieros e hizo dos apuestas arriesgadas cuyo éxito terminó salvándola de la bancarrota. Una fue (1933) y la otra fue Top Hat (Sombrero de Copa, 1935), dirigida por Mark Sandrich con y Ginger Rogers como pareja protagonista. La feliz pareja ya había trabajado antes en tres ocasiones juntos (y lo harían en seis mas), y en la película anterior The Gay Divorcee se habían estrenado como protagonista. Sin embargo, ésta era la primera vez que lo hacían sobre un guión original específicamente creado para ellos.

Irving Berlin fue el encargado de componer las canciones de la película, entre ellas la de esta escena que ya es un clásico, homenajeada en otras películas tan dispares como el (1968) o La Rosa Púrpura del Cairo (1985).

En aquellos tiempos todavía se cumplían los plazos de producción, pero la emergencia de nuevas estrellas les daba un poder que amenazaba los plazos y los presupuestos, y Ginger Rogers era una de las mas rutilantes, incluso mas que su pareja de baile. Aunque ya habían ensayado la escena en ropa de calle, cuando llegaron al ensayo final con el vestuario de la película Rogers apareció con un precioso vestido azul cargado de plumas de avestruz. En cuanto lo vieron a Astaire y a Sandrich se les cayó el alma a los pies porque vieron que era imposible bailar con algo asi. Para añadir insulto a la ofensa a Sandrich no se le ocurrió otra cosa que sugerir a Rogers que usara parte del vestuario de la película anterior. Ofendida, Rogers salió por la puerta y desapareció.

Llegó el dia del rodaje de la escena y la cede al reto de Rogers y acepta el vestido de marras y comienza el rodaje sin ensayarlo previamente con el vesturario. Enseguida se hace evidente que Astaire tenía razón. El vestido es precioso pero imposible de llevar mientras se baila y tras cada toma tienen que salir los ayudantes a limpiar el suelo de las plumas de avestruz que se van desprendiendo, por no hablar de las que tiene que escupir el pobre Astaire. ¡Recordemos que cada toma era el baile completo!

Pero al fin lo consiguen y aunque en la película no se aprecia el color azul del vestido esta escena se convierte en una de las mas celebradas, entre otros motivos por el vestido de marras que por poco da al traste con toda la producción.

Mas de veinte años después Sinatra cantaría la versión mas conocida de este tema pero claro, él no tenía que escupir plumas de avestruz.

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Stormy Weather

A principios de los 40 hubo un grupo de películas que se usaron como alternativa a los musicales de la capitaneados por . La característica principal de estas películas era que estaban interpretadas en su inmensa mayoría por intérpretes de raza negra. En esa época la aparición de artistas negros en las grandes producciones musicales estaba muy limitada, por no decir directamente prohibida. Sin embargo, eran mucho mejor aceptados en un ambiente “para negros” y muchos artistas de la época llegaron al gran público gracias a estas películas. Probablemente la más conocida de esta corriente fuera Cabin In The Sky de (su primer trabajo como director en solitario), con Lena Horne y entre otros.

image Lena Horne fue tambien la protagonista de Stormy Weather, también producida en 1943 como la anterior, y en la que me quiero detener hoy, no porque fuera una obra maestra (que no lo es) ni porque fuera la última aparición de Fats Waller antes de su muerte (que lo fue). Dirigida por Andrew L. Stone, un casi desconocido director procedente del mudo, esta película contiene el que es considerado por muchos, el propio incluido, mejor número musical de todos los tiempos. Este tipo de afirmaciones hay que ponerlas en paréntesis, pero sirven para detectar joyas olvidadas, y ésta es sin duda una de las mejores.

Para empezar tenemos al genial Cab Calloway con su banda con una versión grandiosa de su clásico Jumpin´ Jive, pero casi sin darnos cuenta cede el protagonismo a los increíbles , que nos ofrecen un número de claqué antológico que aunque parezca increible fue realizada en una única toma. Sólo por este número merece recordar la película. A pesar de la extraña sensación en las ingles que deja la escena, es cualquier cosa menos erótica:

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