El mito griego de Pigmalión, en el que un escultor termina rendidamente enamorado de una de sus obras, se presta maravillosamente a todo tipo de variantes en todas las disciplinas artísticas. El cuento de Collodi “Pinocho” (1881) es un buen… Sigue leyendo
Nueva semana, y comienzo una nueva serie, dedicada a KlimtBalan, dado que la temática de su blog, tan ajena a mis conocimientos como apasionante, me impide participar el él como me gustaría. Hace poco tiempo comentábamos nuestra desconocida mutua… Sigue leyendo
Para el americano medio, París es algo más que una obsesión: Es la personificación de la vieja Europa, el romanticismo, y el glamour, y el cine lo ha reflejado en numerosas ocasiones. En el cine musical evidentemente la primera película que viene a la cabeza es Un Americano en París (An American in París, 1951) pero la visión que ofrece es excesivamente idealista y filmada principalmente en estudio. Sin embargo, el París de Funny Face (Una Cara con Ángel, 1957), es el real o, al menos, lo que Hollywood consideraba la realidad de París en los cincuenta.
Stanley Donen, visitante asiduo de este blog, se llevó a todo el equipo a Francia para rodar en exteriores, y contó con el apoyo decidido de Audrey Hepburn, que no quería separarse de su marido de entonces Mel Ferrer y que también se encontraba en esa época trabajando en la Ciudad de la Luz. La utilización de exteriores estaba de moda tras el éxito de On The Town unos años antes pero en esta ocasión la decisión disparó el presupuesto, no sólo por la distancia, sino porque durante todo el rodaje no paró prácticamente de llover.