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Arroyero. Publicado el 16 de julio, 2010 a las 20:59.
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16
Como todos los años sobre estas fechas, ha llegado el momento que todos hemos estado esperando: La EncueZta Anual 2010 sobre los discos preferidos del catálogo zappiano. Aquí podéis elegir los vuestros discos favoritos. Como también viene siendo habitual he cambiado el formato de manera que cada disco tenga una puntuación individual, lo cual espero sirva a un ranking mas preciso. Es vuestro turno…
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Arroyero. Publicado el 10 de julio, 2010 a las 9:04.
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Cuando un Festival lleva tantos años ya con una estructura y una calidad tan asentadas resulta arriesgado cambiarlas, y en esta ocasión, debido a la crisis, la organización del Portón del Jazz tuvo que decidir entre reducir la una o la otra. Afortunadamente se sacrificó la estructura y los cuatro conciertos habituales han pasado a ser tres. Quizá el mismo término de “Festival” empieza a quedarse un tanto grande. Pero es lo que hay y hay que felicitar a la organización por haber hecho los recortes necesarios para que el Portón siga teniendo la personalidad que se ha labrado a través de los años.
Ayer dio inicio el Portón en su edición número catorce con la actuación de Mezzoforte. La calurosa noche se prestaba a salir a la calle y el público, al principio reticente, terminó abarrotando prácticamente el recinto para escuchar a la banda islandesa de funk-jazz.
Con todo el aspecto de haber dejado a sus mujeres y niños en cualquier hotel de la costa y al borde de la deshidratación los integrantes se plantaron en el escenario y comenzarón su actuación de forma paradójicamente algo fría. No es Mezzoforte una banda que busque nuevos caminos musicales. Su propuesta es simple y divertida. Una música fácil de digerir incluso por los estómagos menos habituados a estos sonidos y con la técnica adecuada para interpretar lo que les gusta.
Es lo único que exijo de estos conciertos. Se presupone que todos los participantes disfrutan de lo que están haciendo, pero la diferencia estriba en transmitir ese goce y que llegue al público. No todos lo consiguen. Y durante aproximadamente media hora Mezzoforte parecía incómodo sobre el escenario, probablemente debido al calor. Incluso alguno de los integrantes abandonó el escenario y subió las escaleras para acercarse al bar, viendo que el suministro de agua no llegaba con la rapidez con la que la engullía.
Lo de la unión músico-público es mas fácil de sentir que de explicar. hay que romper esa muro ficticio que se forma entre ambos y por motivos que no siempre tienen fácil explicación. Por tanto no me molestaré en explicarlo, pero la cuestión es que en algún momento el muro hizo puf y desapareció. Y ahí empezó el concierto de verdad.
Da igual lo simple de la propuesta que traían, o que todos los temas que fueron desgranando sonaran idénticos. La cuestión es que comenzaron a sentirse muy a gusto en el escenario y el sentimiento se contagió al respetable, dando como resultado un concierto muy divertido y entretenido que entretuvo al entregado público durante todo el resto de la actuación. Con la que está cayendo poco más se puede pedir.
A destacar entre la aceptable técnica de todos los integrantes de la banda el batería Gulli Briem, que en un momento dado se soltó la melena y rompió la excesivamente académica actuación con uno de los mejores solos que recuerdo en mucho tiempo.
En la parte negativa, no es aceptable que en una noche tan calurosa mucha de las bebidas se agoten nada mas comenzar el espectáculo. Es éste un problema que tradicionalmente se ha dado en el Portón en el inicio de cada edición y que suele ser resuelto para las siguientes actuaciones. Esperemos que sea así también esta vez.
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Arroyero. Publicado el 5 de julio, 2010 a las 8:29.
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5
Danny Whitten es una de esas figuras anónimas claves de la música rock que han pasado al olvido a pesar de su contribución e indiscutible talento.
Miembro fundador de un grupo de rock llamado The Rockets que sólo llegó a grabar un disco en 1968, recibió una de esas invitaciones que parecen mandadas por el mismísimo diablo, y poco podía imaginar que aceptarla cambiaría su vida radicalmente, y no precisamente para bien.
El disco que lanzaron los Rockets pasó totalmente desapercibido aunque alguna buena crítica si que apareció en los medios especializados, lo cual era mas que suficiente para ser invitado a algún que otro festival de la zona. En uno de esos festivales, el Whisky A Go-Go, compartieron escenario con Buffalo Springfield, con esa fuerza de la naturaleza llamada Neil Young, que se acercó a tocar con ellos durante los ensayos. Tras este encuentro los caminos se separaron pero Young ya estaba con la idea de iniciar una carrera en solitario, y cuando la idea se concretó llamó a esa banda con la que tan buena onda había tenido para que le acompañara en su segundo disco. Los Rockets, que tampoco se puede decir tuvieran muchas ofertas, aceptaron unirse a Neil Young incluyendo olvidarse de su nombre y cambiarlo, a instancias de Young, por Crazy Horse.
A partir de aquí la historia es mas conocida. Neil Young & Crazy Horse publican en 1969 el clásico Everybody Knows This Is Nowhere y Young acepta también la invitación de unirse a Crosby, Still & Nash alternando ambas bandas mientras lanza un tercer disco en 1970 con Crazy Horse: After The Gold Rush.
Pero no fue fácil para Whitten ver sus sueños de grandeza y consciente del talento que asesoraba como guitarrista y, sobre todo, como compositor, acabando como banda de acompañamiento de otro artista, y ni siquiera a tiempo completo, y ver cómo el disco homónimo que Crazy Horse publica en solitario mientras Young está con la otra banda vuelve a pasar desapercibido, de manera que termina enganchado a la heroína hasta el punto que Young termina despidiéndole de la banda poco después del lanzamiento del disco (el tema The Needle and the Damage Done de Harvest (1971) está inspirado en Whitten).
Poco se sabe de Whitten a partir de este momento hasta finales de 1973, en que Young, en un último intento de ayudar a su amigo, le llama para que le acompañe en varios conciertos con una única condición: Que abandone la heroína. Y el caso es que al parecer lo consigue, pero sólo con la ayuda del alcohol. El resultado es tan lamentable que Neil Young en los ensayos le despide de nuevo y le da 50 dólares para que se vuelva a casa.
Nunca lo haría. Los 50 dólares los usa para comprar heroína y aparece muerto por sobredosis esa misma noche. Young siempre cargaría con el remordimiento de no haber hecho algo mas por su amigo y su espíritu sobrevuela el siguiente disco que haría con Crazy Horse, Tonight’s The Night (1975), uno de los considerados mas oscuros de su carrera.
La influencia de Whitten es evidente en los primeros discos de Young, y es difícil imaginar hasta dónde habría llegado, especialmente como compositor, pero nos podemos dar una idea recordando una de sus composiciones, una de las baladas mas hermosas de todos los tiempos, que ha sido versioneada en numerosas ocasiones y que por cierto aparecía por primera vez en el primer disco de Crazy Horse. Para mi gusto, la mejor de estas versiones es sin duda la de Rod Stewart: