En mi reciente estancia en Francia, en Montpellier mas concretamente, tuve ocasión de disfrutar de su estupendo servicio de tranvías y en el tiempo que pasé a bordo, que fué bastante, me llamaron la atención un par de cosas íntimamente ligadas desde el punto de vista musical que paso a compartir con vosotros. Ésta es la primera:
Todo el mundo escucha música. En España todavía en el metro la mayoría lee, pero allí oye. Además, el perfil de los oyentes es diferente al español. El grueso siguen siendo los que oyen música por los auriculares, pero han aparecido dos fenómenos que aun no se han dado por estos lares, al menos con esta intensidad. Por un lado, los que la reproducen directamente en sus móviles, sin auriculares. Aparte de la molestia evidente al resto de los pasajeros – que no es el propósito de este artículo – es increible la calidad acústica tan deleznable que tienen estos aparatejos, y qué poco parece importarle a los orgullosos propietarios.
Pero también tenemos el otro extremo: Una cantidad bastante respetable de los oyentes no es que usaran auriculares, es que llevaban unos cascos mas grandes que su cabeza. Hay evidentemente un componente de moda que me recuerda a los enormes radiocassettes de los 80, mas grandes que el baúl de la Piquer, pero es igualmente obvio que la calidad debe ser excelente en muchos casos.
El mercado tradicional de los usuarios de los auriculares parece fragmentarse por sus extremos entre aquellos para los que la calidad de audición es irrelevante y aquellos para los que cargar con un artilugio pesado e incómodo es un precio que bien merece la pena pagar a cambio de una experiencia auditiva de primer orden.
En cualquier caso, los tres tramos de población han asumido desde hace tiempo la supremacía de los formatos comprimidos de audio. Digan lo que digan, y soy un melómano irreductible, no distingo ninguna diferencia entre un CD y un fichero MP3 a mas de 192 Mbps, y no hablemos de formatos sin pérdida. Que se sigan vendiendo los primeros a estas alturas solo se puede explicar por la relativa ignorancia de gran parte de la población en estos temas. Pero es cuestión de tiempo que esta generación llegue y arrase con el formato tradicional, gente que estoy seguro que en su vida no han comprado un CD.
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Etiquetas: auriculares, francia, mp3, música
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