Cuando se publiquen estas lineas estaré en que será mi último dia de trabajo. He sido la tercera generación de mi familia dedicada a mi profesión y ligada a la misma empresa, cuyo nombre y naturaleza me reservo. Yo mismo he pasado veintitrés años en la misma, casi la mitad de mi vida, pero hoy se ha acaba. A partir de ahora se abren nuevas perspectivas y un futuro incierto, unas pocas semanas de descanso y a ponerme las pilas antes de subirme por las paredes. Y si no ya se encargará mi mujer de que lo haga.
Las últimas semanas han sido tristes acudiendo a un trabajo que en gran parte he formado yo mismo pero sabiendo que la fecha de caducidad se acercaba. Dejo atrás amigos muchos de los cuales desaparecerán sin dejar rastro con el tiempo, y probablemente quedará alguno, quizás el menos esperado, que me sorprenderá y permanecerá.
No es buena época para quedarse en el paro, la peor de las últimas décadas, pero al menos he salido en unas condiciones que me permiten tener una cierta defensa ante los tiempos difíciles que puedan venir.
Ignoro porqué me siento impulsado a comunicarlo en este diario que no leen mas de unas veinte personas de forma habitual, que yo sepa. De alguna forma se forma un vínculo intangible con esos fantasmales visitantes, y en cierta forma me siento obligado a informarles.
Es hora de volver a empezar.
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Etiquetas: Amigos, paro, trabajo