Antes que nada aviso que este artículo va a ser un tanto confuso y probablemente divague un tanto. Recuerdo que mi primera experiencia con internet fue a principios de los 90. Los recuerdos me fallan porque hay cosas que solo adquieren importancia al cabo de los años. Microsoft me mandó una beta de Windows 95 que incluía un sistema de acceso telefónico a una nueva experiencia llamada MSN que mediante una llamada a un número 900 que te abría las puertas a un mundo de nuevas posibilidades de conexión que en aquellos tiempos significaba básicamente correo electrónico (aun no existía
Hotmail) y acceso a varios BBS, sobre todo para bajarte juegos de Apogee. Evidentemente el que inventó el ADSL ni había nacido y todo se hacía a 14 Kbps, una velocidad de vértigo. Eran los tiempos en que había que tener cuidado con los puertos COM porque el del ratón y el del módem solían interferirse mutuamente y había que trabajarse los IRQs. En esos tiempos hice algunas amistades (y perdí muchas mas porque mi teléfono estaba siempre comunicando) y todo se fue al garete cuando la fase Beta de MSN se acabó y Microsoft quiso empezar a cobrar por usar el servicio. Los Beta testers españoles les avisamos que cobrando iba a ser un fracaso pero no nos escucharon y fue un fracaso. En aquellos tiempos el rival a batir era Compuserve…
¿A qué viene todo ésto?
Hace unos dias Homotecno publicaba un artículo sobre Twitter y yo mostraba mi total indiferencia por este servicio, y eso que me meto en todos los charcos. Creo que tengo perfiles creados en todos y cada uno de estos nuevos servicios y quizás en el que mas tiempo estuve fue en ICQ (¿queda alguien allí?) que llegó poco después. Actualmente creo que mi experiencia diaria en la web 2.0 se limita a Flickr, y principalmente porque lo uso como medio de almacenamiento de algunas de mis fotos. Y de pronto recibo un email: Un amigo ha encontrado mi perfil olvidado de Facebook y me ha añadido. El segundo amigo que tengo en años, después de mi cuñada. He vuelto a mirar cómo va el tema, me he enganchado durante varias horas y de pronto me encuentro con varias decenas de “amigos” en cola, incluido alguno de mis tiempos de MSN con los que no contactaba en diez años.
Estoy preocupado. Para empezar no es un lapsus el no colocar un vínculo a mi perfil allí. Prefiero mantener un cierto anonimato de manera que los que me conocen personalmente encuentren mi blog pero no al revés. Pero si lo pienso bien el 99% de mis contactos allí o hablo con ellos a diario (incluso a alguno les veo) o hace tanto tiempo que no se de ellos que realmente no tienen ya nada en común conmigo. Perdí bastante tiempo buscando amigos del pasado pero algo me dice que una vez pase la fiebre volveré a desaparecer. Para alguien que escribe los sms sin faltas de ortografía ni contracciones Facebook es demasiado simplista, y para alguien que considera la web 2.0 un bluff como otros muchos y que considera las mayores revoluciones en internet de los últimos años a Gmail y, principalmente, a Youtube, las redes sociales no aportan nada que no tuviéramos antes simplemente descolgando el teléfono…
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