Hace unos dias publiqué una artículo sobre Manolo Cuervo, y añadí unas fotos tomadas con mi móvil, y tan malas debieron ser que el propio creador me ha mandado varias tomadas en mejores condiciones, que por supuesto paso a mostraros a continuación. Todas pertenecen a la exposición que tuvo lugar en la taberna Anima hasta el 13 de abril bajo el título “El recogecartones y su perro sultán bailan un rock and roll en la taberna de Piter”.
Esta exposición nos presenta una docena de cuadros llenos de colorido, ironías, mensajes ocultos. Podemos apreciar en ellos varios niveles, uno compuesto por el fondo de las obras, realizado a modo del collage natural que se forma en cualquier pared de nuestra ciudad con los restos de cartelería, que podríamos denominar un nivel histórico, pues a través de él tenemos numerosas referencias de la vida cultural de nuestra ciudad de los últimos años, y otro nivel que denominaríamos intrahistórico o subjetivo en el cual se nos muestran en primer plano y pintados en acrílico sobre cartón industrial unos personajes que forman parte de la vida del propio artista.
Podríamos denominarlo imágenes de su vida, figuras que han influido en su visión del mundo, en su formación o simplemente en sus gustos. Así nos encontramos, entre otros, con músicos como Dylan, Tom Waits ó Jane Birkin, artistas como Picasso ó Beuys, actores como Belmondo, Jean Seberg ó Sue Lyon, la Lolita de Kubrick.
A menos de una hora de Huelva, hacia el norte de la provincia, siguiendo el curso del rio Guadiana, podemos llegar a un triángulo formado por las localidades de El Granado, Sanlúcar del Guadiana y el Puerto de La Laja, que merece la pena visitarse.
El Granado es una localidad de apenas 700 habitantes dominada por un molino de viento del s. XVIII cuyo principal interés reside en las vistas desde la colina en la que se asienta y un museo etnológico.
Mas pequeño aun es el pueblo de Sanlúcar de Guadiana, a orillas del rio y justo enfrente de la localidad portuguesa de Alcoutim, adonde sólo puede cruzarse en barca (un euro por persona y trayecto). Personalmente no encuentro interés en cruzar salvo la curiosidad dado que Alcoutim no tiene mayor interés y la movilidad es muy limitada (el coche lo hemos dejado en el otro lado).
Antes de volver no hay que perderse el Puerto de la Laja (Llamado erróneamente de la Caja en algunos lugares como Google maps), un antiguo muelle donde los trenes cargados de carbón de las minas próximas descargaban su contenido en grandes barcas que esperaban en el rio. El paraje es espectacular especialmente en primavera con los campos y colinas cubiertos de jaras.
Una de las joyas que he descubierto en este último viaje es este pueblecito de apenas 2000 habitantes a orillas del rio Carrabassett en el estado de Maine, bajando por las estribaciones de los Apalaches desde Canadá. Evidentemente parte del atractivo son los arces y sus tonos ocres. Les queda poco tiempo para perder el follaje y para que lleguen las primeras nieves, que hacía poco habíamos dejado atrás.