Lamento no recordar dónde fue, pero el otro dia leía un informe sobre la baja implantación del Blu-Ray en comparación con las expectativas generadas, y especialmente con otras tecnologías punteras.
El informe mencionaba todo tipo de causas probables y estudios de mercado, y yo lo leía una y otra vez y no encontraba las causa que yo veia mas evidente: A la gente, en general, no le interesa
Es curioso el autismo que se desprende de la actitud de aquellos que quieren imponer la nueva tecnología. Viven en su burbuja incapaces de comprender la indiferencia del común de los mortales respecto a aquello que despierta su pasión. Tarde o temprano desisten de explicarlo y pasan a la segunda fase: Imponerlo.
En 1958 Truffaut y Godard formaban parte del jurado de la Exposición Universal de Bruselas para elegir la mejor película. Eligieron Touch of Evil (Sed de Mal), de Orson Welles, en su último intento de dirigir una película dentro del sistema de estudios americano.
No funcionó. La película fue relegada a un cajón y solo distribuida a hurtadillas en algunas salas y, como era ya tradicional con Welles, con un montaje distinto al originalmente planificado por el director.
Si hay un director que resume en su sola persona lo que significaron los setenta en el cine es Hal Ashby. Nacido en 1929, llegó al mundo del cine a una edad bastante avanzada, y no fue hasta 1970 que dirigió su primer largometraje, The Landlord, y llegó al punto mas alto de su carrera en 1979 con Bienvenido Mr Chance (Being There) que se llevó premios de todos los colores, especialmente su protagonista, Peter Sellers. Curiosamente, Ashby no recibió ninguno. Quizá fuera ésa la razón de que practicamente no volviera a dirigir salvo algún compromiso aislado, y al final falleció en 1988 antes de cumplir los sesenta.
En su corta carrera nos dejó obras como las mencionadas, Shampoo (1975) con Wareen Beatty, o El Regreso (Coming Home, 1978) con Jane Fonda y Jon Voight cuando todavía era soportable, que también se llevó su buena tanda de premios.
Pero hoy me detengo en 1972, en su segunda película, Harold & Maude. Esta larga secuencia en un solo plano abre la película de forma brutal para cambiar el tono inmediatamente, sentando perfectamente las bases de lo que vendrá a continuación. No son unos títulos de crédito aislados, sino una primera escena de la película en la que se insertan los créditos. Es decir, fue el propio Ashby el que la dirigió. La música, por si hiciera falta señalarlo, es de Steven D. Georgiou, alias Yusuf Islam, alias Cat Stevens.