No soy amigo de las películas de terror, especialmente en el . Pocas cosas son mas insoportables que una mala peli de éste género. Y cuando son buenas maldita la gracia que me hace pagar para pasar un mal rato.

Debía yo tener unos 15 ó 16 años cuando le pedí una cita a la chica mala de mi clase. Los chicos de esa edad se suelen sentir atraidos por chicas así, pero yo sinceramente creí ver algo mas, y efectivamente resultó ser una persona extremadamente sulce y sensible en un atuendo pseudo-punk a la que por algún motivo le gustaba llevar cadenas y prenderse imperdibles en su cazadora de cuero negra. Años después decidiría lanzarse desde su ventana del octavo piso.

image Pero aquella vez aceptó salir conmigo, y la llevé al Rialto en Sevilla a ver Evil Dead (1981) de Sam Raimi, que titularon en España “Posesión Infernal”. Quizás “verla” no sea la palabra mas adecuada ya que pasé la mayor parte del tiempo con la mano tapándome los ojos, escudriñándo a través de mis dedos. tengo pocos recurdos vívidos de esa época, pero uno de los mas lacerantes es cómo esta chica se agarró a mi brazo nada mas empezar la proyección, y cómo en algún momento clavó sus uñas pintadas de negro en mi carne fruto del terror.

No recuerdo cómo acabó aquella cita – no volvió a repetirse – pero ella se llevó algo mío mas allá de mi ADN bajo sus uñas y nos tuvimos mucho cariño hasta su final.

Muchas veces son esos recuerdos los que inevitablemente van unidos a una película, o un disco, o una canción. He vuelto a ver Evil Dead muchas veces, asi como sus secuelas Evil Dead 2 y Army of Darkness, y he seguido la carrera de Raimi, que a lo largo de los años ha mantenido una linea irregular pero más que digna con títulos como Darkman o Spiderman-2, a pesar de que hace mucho que no voy al .

Por eso me sorprendió que se me hubiera pasado “Drag Me To Hell” (2009). Ignoro si llegó a estrenarse en España pero yo al fin pude ver el DVD anoche, y vaya si disfruté…

Ver una película de terror en el salón de tu casa anula en gran parte la inmersión en el mundo que pretende relatarnos, y Raimi es consciente de ello. Es evidente que después de grandes producciones necesitaba volver a sus orígines y hacer una pequeña peliculita de serie-B con actores desconocidos y bajo presupuesto. Y no necesita mas para hacerte pasar un buen rato.

Todas las caracteristicas del de Raimi están aquí, oscilaciones entre el terror y la comedia, su punto de Gore, una historia relativamente convencional que maneja como pocos y su habilidad para reutilizar formulas tradicionales (como la escena del garaje).

No vais a saltar del sillón de vuestra casa, pero si lo que queréis es pasar un buen rato con una peli menor bien facturada, no os perdáis “Drag Me To Hell”.

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