Queen fué principalmente, y muy a su pesar, una banda de grandes canciones y pobres discos. Es difícil encontrar una explicación a ésto. Por ello mismo es sorprendente comprobar que en su cuarto disco de estudio todas las piezas parecieron encajar de una forma tan perfecta que no volvió a repetirse en toda su carrera. Parece más debido a la casualidad que a una decisión consciente de la banda. En cualquier caso, A Night At The Opera permanece inalterable en su pedestal como el mejor disco que Queen hizo jamás.
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