Archivo para el mes septiembre, 2009

Nikka Costa

Hablando de cambios. Aquellos que tengan cierta edad quizá recuerden a esta niña que en 1981 tuvo un éxito espectacular acompañada por su padre Don Costa con un tema del musical Fame, a la tierna edad de nueve años.

Apenas un par de años mas tarde Don Costa fallecía. Había sido uno de los productores y arreglistas mas respetados de la industria norteamericana con éxitos como Diana de Paul Anka.

Pero quedémonos con la niña. Prácticamente nació en un estudio de grabación rodeada de gente como Sammy Davis Jr., o su padrino, el mismísimo . Tras la muerte de su padre siguió vinculada al mundo de la pero poco conocida fuera de paises como Alemania, que ya sabemos tienen un gusto un tanto peculiar para ciertos artistas.

Como suele pasar la niña creció, y se mudó a Australia a vivir, y allí publicó en el 2001, ya con 29 años, el disco Everybody Got Their Something, una mezcla explosiva de funk, soul, y sexualidad. El disco pasó relativamente desapercibido hasta que uno de los temas, Like a Feather, fue usado en un anuncio de Tommy Hilfiger.

Desde entonces ha publicado dos discos mas, a cual mejor, y me resulta increible que siga siendo una gran desconocida en España. Estén atentos a esta mujer que lleva camino de convertirse en una gran estrella.

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El Postismo en la musica

Tradicionalmente siempre me he movido con amigos que me superaban en edad, y no hablo de meses, sino de una década o mas. Y aunque nuestros gustos musicales iban parejos hubo muchos discos de los setenta que yo descubrí a toro pasado, años después de su lanzamiento, mientras que ellos lo vivieron en vivo, fueron a comprar el vinilo cuando salieron con una fe ciega que les honra (no era que se escuchara en la radio) y se preparaban para una experiencia previsiblemente única. Pero no siempre era así.

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Regreso a Innisfree

Anoche volví a Innisfree. Y volví a recorrer las calles de este pueblo perdido de Irlanda de la mano de John Ford. Y volví a enamorarme de Mary Kate y a entrar en el Cohan pub. Y volví a disfrutar con sus gentes.

Quince años tardó John Ford en ver cumplido su sueño de volver a su tierra natal a rodar El Hombre Tranquilo (The Quiet Man, 1952), y solo una productora accedió finalmente a ello, Republic Pictures, especializada en películas de serie B, y con la condición de reducir el presupuesto. Ni siquiera el éxito comercial de la película anterior de Ford, Rio Grande, les convenció. Tuvo que comprometerse John Wayne a protagonizarla, y a reducir drásticamente su salario, para que accedieran a producirla.

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Son muchas las cualidades de esta película, pero por encima de todas es la química existente entre un John Wayne contenido y una espectacular Maureen O’Hara. No en vano protagonizaron juntos cuatro películas, tres de ellas dirigidas por Ford. Y por supuesto Innisfree, ese intemporal pueblo ficticio rodado en un espectacular Technicolor.

Lleno de costumbres y actitudes que hoy en dia serían políticamente incorrectas, es una delicia volver a encontrarse con unos personajes entrañables y disfrutar con un espectáculo sin pretensiones. Llena de escenas clásicas, yo siempre me he quedado con la de O’hara cambiando al gaélico para contarle al cura sus problemas conyugales. Y es que el inglés no es apropiado para según qué cosas…

Podéis ver la escena directamente en youtube, dado que no puedo insertarla aquí.

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