Sally Benson (1897-1972) fue una escritora norteamericana especializada en relatos cortos que solían girar alrededor de su infancia y juventud en la ciudad de St. Louis. Tambien allí situó el guión de la perturbadora Shadow of a Doubt (La Sombra de Una Duda, 1944) que Hitchcock llevó a la pantalla, y firmó algún que otro guión de gran éxito como Viva las Vegas (1964) o Anna and The King of Siam (1946), por el que fue nominada a un Oscar, pero su fama en Estados Unidos se debió a una serie de columnas de tinte costumbrista, en gran parte auto-biográficas, que transcurren en St. Louis en la época de la celebración de la Exposición Universal en 1904.
Estos artículos de publicación semanal llamaron la atención de la MGM que en aquellos tiempos – 1943, en plena Segunda Guerra Mundial – buscaba escapismo fácil para sus películas y esta serie de relatos alegres en una ciudad preparándose para un evento que marcaría la entrada en el siglo XX era una excusa perfecta.
Arthur Freed, el jefe de musicales de la MGM, se puso manos a la obra y eligió a Vincente Minnelli, que en aquel entonces tenía relativamente poca experiencia, asi que para compensar, contactaron a una de sus estrellas del momento, Judy Garland. Lo de contactar es un eufemismo, dado que en aquella época los actores estaban en nómina de los estudios y hacían lo que se les decía. Sin embargo, Garland había llegado ya a un punto de fama en que tenía cierta libertad para rechazar guiones.
Y a la Garland no le hizo ni pizca de gracia el ofrecimiento: Estaba mas que harta de hacer papeles de adolescente en musicales de bajo presupuesto, y ya había cumplido los ¡21 años!
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