Ginger Baker se desahoga
Escrito por Arroyero. Publicado el 8 de Febrero, 2010 a las 9:31.Feb 8
Allá por 1994 Ginger Baker y Jack Bruce, dos de las patas de Cream, sacarón un disco con el guitarrista irlandés Gary Moore bajo el nombre BBM. El disco se tituló Around The Next Dream y aunque la cosa prometía se disolvieron justo después de la gira. Ahora Ginger Baker, quizá uno de los mayores gruñones de la escena rockera (vertiente veterana) junto a Rick Wakeman, se ha quedado a gusto con unas declaraciones a la revista británica Classic Rock Magazine en las que relata que su experiencia con Moore hizo que “acabara con el rock para siempre” y le dedica epítetos como “niño mimado del pop” y su forma de tocar “artificial”.
Relata que los ensayos agradaron a todo el mundo, “a pesar de que Bruce seguía portándose como si fuera mi jefe y tratándome como si yo fuera un músico de estudio”.
Se arregló una gira por la que yo ganaría unas 50.000 libras ($77.000 / €57.000) por concierto. Con lo que no contaba es con que Moore me destrozaría los oídos como en su momento había hecho Bruce con su forma de tocar. Al final hubo mas conciertos cancelados que tocados. Y fueron horrorosos, de todas formas.
Al contrario que con Cream, todo con Moore era artificial. Cada solo era exactamente igual que el anterior. A mi me gusta improvisar.
Sin que yo lo supiera se organizó un ensayo general en la Brixton Academy y llegué tarde. Cuando lo hice, se podía oir la guitarra de Moore desde la calle, y dimos un concierto nota a nota, perfecto. Ése debería haber sido nuestro jodido concierto.
Al dia siguiente me llama el manager de Moore y me dice que han tenido que llevarle al médico porque sus tímpanos se han visto afectados. “Deberíais llevarle a un jodido siquiatra: Es lo que necesita, le dije”. No eran las palabras que a Dios Todopoderoso le gusta oir.
Fué una época terrible. Uno de los conciertos se canceló porque Moore se cortó al abrir una lata. Eric (Clapton) se hubiera puesto una tirita y hubiera seguido tocando, con escayola de hacer falta. Pero no él, no Gary.
Y, de nuevo, todo sonaba tan fuerte que tuve que poner monitores a a ambos lados de la batería. Odio el volumen alto. ¿Por qué tiene el rock que sonar siempre tan fuerte? Esa experiencia me hizo acabar con el rock para siempre.
La verdad es que nunca me convenció Moore fuera de Thin Lizzy, me pareció un bluff producto de una época de escasez de guitarristas “de masas”. Y desde luego las palabras de Baker suenan a pataleta, pero está bien que alguien diga estas cosas, ¿no?
Para tener una idea de lo que hablamos, aquí tenéis una grabación de la WDR alemana de un concierto de los BBM tocando el Spoonful de los Cream. Si realmente cada solo de Moore era idéntico a los demás la gira debió de ser, como mínimo, aburridísima.
Siguiendo la senda que parezco haber emprendido eligiendo una obra de cada autor, le toca al turno a esta obra enciclópedica del bueno Stevie Wonder, de capa caida desde hace algunos años, prácticamente desde el que fué su disco más tristemente vendido, Woman In Red (1984). Sin embargo en los 70 este gran músico dejó varias obras tan impresionantes que resulta difícil elegir una. Creo que salvo una minoría poca gente escucha actualmente discos completos de Wonder, limitándose a disfrutar de los temas más conocidos en las radio-fórmulas. Si en algo destacaron los 70 fue en la consagración del ALBUM como algo mas que la suma de sus partes, es decir, las canciones. Este fenómeno que evidentemente nació con el rock progresivo fue adaptado por casi todos los grandes y es lo que le da ese plus a Songs In The Key Of Life que lo hace destacar del resto. Dedicarse actualmente a escuchar este doble álbum de Stevie Wonder puede ser una experiencia inolvidable. Están por supuesto los temas más conocidos (Isnt She Lovely, I Wish, Sir Duke) y otros no tanto (Pastime Paradise, As) pero es la calidad de los desconocidos los que dan una idea del derroche de talento aparentemente inagotable que este hombre poseía en esa época, con apenas 26 años cumplidos.